lunes, abril 16, 2007
viernes, septiembre 29, 2006
MIENTRAS LLEGA LA MUERTE

Mientras llega la muerte puedes tomar asiento, amigo,
y esperar en silencio.
Puedes gritar hasta hacer temblar los árboles,
mientras llega la muerte.
O buscar a tus enemigos, uno a uno,
mientras llega la muerte.
O a tus amigos, si los tienes.
O llorar, si lo quieres, aunque no sirva de mucho,
o esconderte.
Pero dónde? Bajo tierra? Bajo tierra!
En el lugar en que te pondrán cuando mueras.
No huyas ni te ocultes, solamente espera.
Recuerda lo que eres,
burbuja flotando en el aire hacia un muro de alfileres.
No te inquietes, que el camino termina para todos, bien lo sabes,
en un despeñadero.
En vez de llorar, de maldecir frenético,
toca la mandolina o corre como un loco
con los pies descalzos, bajo la lluvia, sobre la hierba.
Sube a los árboles, escribe un dulce poema,
aprende y canta una canción,
mientras llega la muerte.
También te queda el amor,
para pasar mejor el tiempo.
Todo terminará igual si vives como un santo
o como un perverso.
Filosofa, si quieres, como Séneca,
que tan alejado vivió de sus preceptos.
Piensa, si eso te consuela,
que cada molécula tuya ya pasó por la muerte.
Has sido parte de una gota de agua,
de un tembloroso estambre, de un insecto,
de un colibrí fulgurando en la mañana
o de la lengua ávida de un murciélago.
Estuviste en la pata de una pulga
y en el ojo de una adolescente.
Volverás a estar en la redoma de las catedrales
y en el escupitajo del proxeneta.
No te librarás, amigo, de seguir siendo,
ni lo pienses.
Así que no intentes ir a ningún lado,
porque eso no se puede;
sólo haz un poco de ruido
para cubrir el galopar del tiempo,
mientras llega la muerte.
miércoles, septiembre 27, 2006
martes, septiembre 26, 2006
YO ACUSO
Asno amigo, inmóvil y paciente
bajo el irascible sol del mediodía,
estás ahí porque un día trágico
mi abuelo encontró al tuyo en el fondo de los siglos.
En ese cruce desdichado esperaban a tu ancestro
el aguijón, el látigo
y el malvado.
Esclavo irredento, sumiso y dulce,
trotando cuesta arriba
bajo un enjambre de tábanos
y silbidos.
Cada aurora a ti y al buey, tu callado compañero,
les crujen los pobres huesos,
porque es la hora del azote
el escupitajo y la blasfemia.
Luego hay que ir, con el hocico amordazado
para no saciar el hambre,
a fatigarte en las resecas eras.
Parece que la noche se durmió en algún lado,
se quedó por ahí
y nunca llega.
También hay que sufrir al niño que te pone
(aprendiz de perverso)
una antorcha en la cola o una avispa en la oreja.
En recompensa, banquete de asnos:
agua infecta y paja seca.
Y para borrar toda esperanza que tuvieras,
el amo te arrojó maniatado en tierra
y te clavó en la ingle temblorosa
un relámpago de acero.
(Ya tu ojo adormilado no persigue
el anca de la yegua
que se exhibe ante ti, veloz como un ensueño).
Luego las asnas fatigadas
sólo fueron para ti compañeras de infortunio.
Qué lejos estás de tu primo,
jubiloso garañón de las llanuras,
salvaje y libre,
galopando en amplios círculos de arena
para reunir su harem de burras jóvenes
con la autoridad de su rebuzno.
Pero tú, desdichado, ignoras ese mundo,
esa libertad, esa pasión, ese júbilo.
Ni siquiera en las pirámides egipcias
hay un homenaje a ti, obrero desconocido.
Tenemos al faraón y al escriba,
al siervo, al sacerdote y al ministro,
pero no a ti, esclavo sin respiro,
hundido hasta el vientre en la ardiente arena,
pugnando sediento con los ásperos monolitos.
Pero para ti, amigo mío,
no fue labrado ni el más escondido jeroglífico.
Sólo Juan Ramón y yo te recordamos
y algún poeta distraído
que con cualquier soneto cojo
pretendió rescatarte del olvido.
Grato es escucharte pasar por el camino
sin verte siquiera,
tamborileando en el vientre de la tarde
con tu trotecito de juguete.
Ahora pienso en cuánto te debemos.
No una explicación para salir del paso,
sino una satisfacción de ira,
una reivindicación de coces,
una justicia de mordiscos!
Pero hemos castrado también tu alma,
manso, permisible pollino,
y morirás esclavo en nuestras manos,
pararrayo de todos los instintos.
Una herencia de culpa me licúa los ojos
cada vez que te miro.
Por qué me falta valor, jumento amigo,
para pedirte perdón, avergonzado
con los ojos ocultos, de rodillas?
RAMON BARREDA
bajo el irascible sol del mediodía,
estás ahí porque un día trágico
mi abuelo encontró al tuyo en el fondo de los siglos.
En ese cruce desdichado esperaban a tu ancestro
el aguijón, el látigo
y el malvado.
Esclavo irredento, sumiso y dulce,
trotando cuesta arriba
bajo un enjambre de tábanos
y silbidos.
Cada aurora a ti y al buey, tu callado compañero,
les crujen los pobres huesos,
porque es la hora del azote
el escupitajo y la blasfemia.
Luego hay que ir, con el hocico amordazado
para no saciar el hambre,
a fatigarte en las resecas eras.
Parece que la noche se durmió en algún lado,
se quedó por ahí
y nunca llega.
También hay que sufrir al niño que te pone
(aprendiz de perverso)
una antorcha en la cola o una avispa en la oreja.
En recompensa, banquete de asnos:
agua infecta y paja seca.
Y para borrar toda esperanza que tuvieras,
el amo te arrojó maniatado en tierra
y te clavó en la ingle temblorosa
un relámpago de acero.
(Ya tu ojo adormilado no persigue
el anca de la yegua
que se exhibe ante ti, veloz como un ensueño).
Luego las asnas fatigadas
sólo fueron para ti compañeras de infortunio.
Qué lejos estás de tu primo,
jubiloso garañón de las llanuras,
salvaje y libre,
galopando en amplios círculos de arena
para reunir su harem de burras jóvenes
con la autoridad de su rebuzno.
Pero tú, desdichado, ignoras ese mundo,
esa libertad, esa pasión, ese júbilo.
Ni siquiera en las pirámides egipcias
hay un homenaje a ti, obrero desconocido.
Tenemos al faraón y al escriba,
al siervo, al sacerdote y al ministro,
pero no a ti, esclavo sin respiro,
hundido hasta el vientre en la ardiente arena,
pugnando sediento con los ásperos monolitos.
Pero para ti, amigo mío,
no fue labrado ni el más escondido jeroglífico.
Sólo Juan Ramón y yo te recordamos
y algún poeta distraído
que con cualquier soneto cojo
pretendió rescatarte del olvido.
Grato es escucharte pasar por el camino
sin verte siquiera,
tamborileando en el vientre de la tarde
con tu trotecito de juguete.
Ahora pienso en cuánto te debemos.
No una explicación para salir del paso,
sino una satisfacción de ira,
una reivindicación de coces,
una justicia de mordiscos!
Pero hemos castrado también tu alma,
manso, permisible pollino,
y morirás esclavo en nuestras manos,
pararrayo de todos los instintos.
Una herencia de culpa me licúa los ojos
cada vez que te miro.
Por qué me falta valor, jumento amigo,
para pedirte perdón, avergonzado
con los ojos ocultos, de rodillas?
RAMON BARREDA
sábado, julio 29, 2006

Volveré a mi pueblo por aquel camino
sembrado de ayeres, ranchos y dolor,
buscaré en los cerros y en los alambrados
los viejos dolores que el tiempo dejó.
Miraré que en todos los rostros hermanos
vuelan mariposas libres como yo,
y cuando la cuesta me abrace a los ojos
y mire tejados pintados de sol,
el olor a adobe sentirán mis manos
y mi viejo pueblo me verá llorar,
el olor a adobe sentirán mis manos
y mi viejo pueblo me verá llorar.
Volveré a mi pueblo lleno de esperanza,
con las manos grandes para trabajar,
y cuando descanse al final del camino
volveré a ser niño sin mirar atrás.
Contaré en el parque ladrillos quebrados
y las tumbas nuevas que hay en el panteón,
oiré a mi viejo tocar su guitarra,
la voz de mi madre tararararear,
el olor a adobe sentirán mis manos
y mi viejo pueblo me verá llorar,
el olor a adobe sentirán mis manos
y mi viejo pueblo me verá llorar.
Volveré a mi pueblo con los hijos grandes,
a los que yo siempre les hablé del sol,
de las madrugadas y los aguaceros,
de los que murieron venciendo el dolor.
Volveré a mi pueblo con nuevas heridas,
como golondrinas que el tiempo guardó,
volveré a mi pueblo con mi compañera,
mi guitarra vieja y la decisión
de volver con todos los hombres comunes
que aman a mi pueblo más o igual que yo,
y a saber con todos que el fruto madura
que apenas empieza la revolución.
lunes, mayo 01, 2006
Soy Latino...

NO ME HACE BIEN MIRARTE TRISTE,
LAS LAGRIMAS NO HACEN JUSTICIA,
MEJOR BAILEMOS CON LA VIDA
LA DANZA DE LA TIERRA LIBRE,
LA DANZA DE LA TIERRA LIBREeee....
(bis)LATINO...!!!!!!!!
Y EN CUALQUIER TIERRA,
YO QUIERO A LA GENTE
Y NO LAS FRONTERAS.
SOY LATINO!!!!!!! CON SANGRE DE VINO,
AMARGO EL DESTINO QUE PUEDO DARTE.
SOY LATINO!!!!!!
QUE ADORA ESTE MUNDO
YO BAILO EN EL CAMINO
Y ME CRIÉ VAGABUNDO.
SOY LATINO!!!!!!
Y EN CUALQUIER PARTE
DULCE EL DESTINO
QUE PUEDO DARTE.
ME GUSTA SER MUJER LATINA,
TENER EL CORAZÓN SILVESTRE,
TE QUIERO LIBRE EN TU DESTINO,
PERO CUIDEMOS EL TERRESTRE,
PERO CUIDEMOS EL TERRESTREeeeee.... (bis)
YO SOY LATINO DE AMAR PROFUNDO
YO BAILO EN EL CAMINO Y ME VOY DE ESTE MUNDO.
Yyyy... SI ME VISTE QUE HE LLORADO,
CUANDO ESCUCHÉ CANTAR AL PUEBLO,
PUES BAILA AHORA AQUÍ A MI LADO,
PARA QUE NO SE APAGUE EL FUEGO
DE LOS LATINOAMERICANOSsss.......... (bis)
Yo También lloro...

No pienses que es el
movimiento de mi pelo;
ese viento en tu ventana
es un suspiro que cruzó los mares.
No creas que esa presencia
soy Yo a tu lado;
no es eso, Yo estoy lejos,
pero son mis besos que
hasta tus hombros llegan.
No fui Yo
quien te llamó al oído,
pero si grité con fuerzas desde aquí.
Cómo muero por estar contigo
un momento solo,
NO LLORES MAS MAMÁ
QUE YO TAMBIEN LLORO.
jueves, febrero 09, 2006
A mi Madre Linda..

II
Porque recuerdo tus ojos tristes
Y más que tu mirada
Tus manos calientes...
Es de hielo mi llanto y de sangre
Mis versos.
Porque no hay voz
Donde había
Cariño sincero...
Es entonces de cal
Lo que era de fuego....
Dónde ya no te siento
Es el mismo infierno...
Ni tus cálidos pasos
Frenan ya mis deseos..
Es calada mi alma
Con clavos de acero...
Porque ya no hay consejo,
Porque ya no te veo...
Madre es ahora que siento
El dolor más eterno.....
Y más que tu mirada
Tus manos calientes...
Es de hielo mi llanto y de sangre
Mis versos.
Porque no hay voz
Donde había
Cariño sincero...
Es entonces de cal
Lo que era de fuego....
Dónde ya no te siento
Es el mismo infierno...
Ni tus cálidos pasos
Frenan ya mis deseos..
Es calada mi alma
Con clavos de acero...
Porque ya no hay consejo,
Porque ya no te veo...
Madre es ahora que siento
El dolor más eterno.....
Tu Hija...
UN POEMA PARA TI. Desde mis Barricadas de Amor...
sábado, enero 21, 2006
viernes, enero 20, 2006
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